lunes, 18 de mayo de 2015

Seiscientos mil

"Con los kilómetros que lleva mi coche podría ir a la luna, hacer escala, y sólo me faltaría menos de una cuarta parte para poder volver a la tierra". No, no es una fanfarronada de una noche de copas, es la pura verdad.


Cuarenta y siete vueltas al mundo son demasiadas. Muchas, muchísimas. Tantos kilómetros a las espaldas, tantos buenos momentos, tantas grandísimas experiencias que sería difícil resumirlas en una entrada.
En alguna ocasión temimos por su vida, pero siempre ha sobrevivido, siempre ha estado ahí siendo mi aliado más fiel, soportanto temeridades con buena cara y sin dar problemas. Lo llegaron a llamar 'El coche invencible', per más tarde ese apelativo se quedó corto y pasó a ser conocido como 'El coche inmortal'. Ahora, el día que bate todos los récords, parece que incluso ese adjetivo no le hace justicia.
Para mí simboliza los mejores años de mi vida, el amigo que me llegó con dieciocho años y que hoy, diez después, todavía me sigue acompañando todos los días. Ojalá esté junto a mí mucho tiempo más, ojalá jamás se vaya, ojalá le demos la vuelta a ese cuenta kilómetros y, sobre todo, ojalá vivamos en esta próxima década la mitad de los grandísimos momentos que hemos vivido los dos en la anterior.

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