jueves, 25 de abril de 2013

El sueño

Dormía plácidamente aquella noche primaveral y su subconsciente lo había transportado a una cama donde ella, por fin, lo acompañaba. La tenía entre sus brazos y la apretaba tan fuerte contra sí, que durante un segundo pensó que le estaba haciendo daño. Apaciguó su abrazo tan solo mínimamente, no podía consentir que se la arrebataran de nuevo.

Notaba su aliento en el pecho y su perfume inundando sus fosas nasales. Estaban totalmente desnudos y la brisa matutina levantaba suavemente las sábanas, dejando entrever muy de vez en cuando, su piel casi tostada por los primeros rayos de sol de la temporada. Se enamoró de nuevo y comenzó a reflexionar sobre cuántas veces lo había hecho hasta ese momento, el número era demasiado alto como para recordarlo. La besó en la frente y ella, más instintiva que conscientemente, levantó la cara para que aquel beso bajase a sus labios, a lo que él respondió de buena gana y encantado de la vida.

De repente, uno de los primeros rayos de sol de la mañana rebotó en su cara adormecida y lo trajo de nuevo al mundo de los mortales. No quiso abrir los ojos, su cuerpo se contrajo por el temor absoluto de quien comprende que todo ha sido un sueño, que la ilusión ha acabado y la cruda realidad te golpea incansable otra vez. Entonces lo comprendió con total certeza: nada de eso había ocurrido.
Abrió los ojos y se dio cuenta de que así era. Pudo ver que no la tenía abrazada ni que aquel beso había sido real. Estaba de cara a esa ventana que le había arrancado a su amada de una fantasía que parecía tan veraz que él, enamorado hasta la extenuación, lo había llegado a creer. 

Odió con todas sus fuerzas aquel rectángulo de cristal transparente que había acabado con su placentera alucinación y, en señal de protesta, se giró ipso facto dándole la espalda. Entonces se dio de bruces con otra realidad pararela, comprendió que, muy de vez en cuando, en este planeta de miseria y desdicha, los sueños se cumplen y la encontró  tumbada y dormida, como si él la hubiera creado aquella misma noche en lo más profundo de su mente y alguien la hubiera transportado allí para su disfrute personal. Como había hecho anteriormente en sus más profundas ensoñaciones, la abrazó con fuerza apretándola contra sí… esta vez se iba a encargar personalmente de que ni el mismísimo Morfeo se la pudiera arrebatar.

lunes, 15 de abril de 2013

Me gusta

Me gusta el chocolate con leche, la brisa de la tarde en primavera, viajar en autobús de noche o el ruido del motor de un avión. Me gusta escapar de la rutina, dormir bajo el calor del edredón o que el aire fresco de las primeras horas de la mañana entre por la ventana. Me gusta la primavera y el Madrid y, sobre todo, me gustan las primaveras en que el Madrid gana, que vienen a ser casi todas y, quizás por eso, me gustan tanto ambas cosas. Me gustan las gafas de sol y las faldas largas y blancas porque me encanta como le quedan a ella. Me gusta meter la mano en la arena de la playa o en los sacos de legumbres como hacía Amelie. Me gusta mucho que me acaricien el pelo y conseguir sonrojar con un piropo. Me gusta las milanesas con papas fritas y el sonido de las primeras gotas de vino saliendo de la botella de cristal. Me gusta tumbarme al sol con una cerveza rodeado de mis amigos, reírme por tonterías y rememorar una y otra vez las historias de siempre, buscando ese nuevo tinte que hasta ahora no le habíamos dado. Me gusta el "¿te acuerdas cuando?" y el "Y parece que fue ayer". Me gustan las manzanas jugosas y verdes, el arroz con albóndigas y los bares de pueblo. Me gusta Madrid, Buenos Aires y Murcia, por ese orden. Me gusta el señorío de Xabi Alonso y la inmortalidad de Raúl González. Pienso que Del Piero, Totti, Batistuta y Shevchenko jugarán en el Real Madrid en otra vida, pues todavía sigo explicándome incrédulo como no lo han hecho en esta. Me gusta el contraste del verde de un prado con el azul del cielo y un Nesquick bien caliente antes de ir a dormir en invierno. Me gusta que te guste y me encanta que te encante. 

Me gusta la historia y me encanta leer. Me gustaría tener una casa llena de DVD´s y libros, con un jardín donde colgar mi hamaca y un estudio donde encerrarme cuando el mundo intente fastidiarme. Me gusta la música de Springsteen y de Fito, de Marea y Serrat, Bisbal y Bon Jovi. Me gusta que mi gusto sea tan jodidamente extravagante y me gusta que a nadie le guste lo que a mí me gusta.
Me gusta Sabina, mucho y como todos sabéis.

Me gusta el azul, el madridismo underground de Gistau y Jabois. Me gusta el fútbol, el vino, la noche y el agua. Me gusta el sexo femenino expuesto en sus labios. Me gusta que os guste si os está gustando.
Me gustan las tardes de fiesta en Elche, los días de calor en España y la vida en este planeta que nos estamos cargando entre todos. Me gusta la luna, el cielo despejado que te permite ver las estrellas, la cima de una montaña, un plato de migas, Steven Spielberg y Tarantino, la voz doblada de Kevin Costner y los ojos de Jennifer Connely. Me gustan muchas cosas pero, por encima de todas, me gustas irremediable y condenadamente tú.

martes, 9 de abril de 2013

Peor para el sol

Una de las mejores canciones de uno de los mejores poetas.



"Peor para el sol, que se mete a las siete en la cuna 
del mar a roncar mientras un servidor 
le levanta la falda a la luna"

lunes, 1 de abril de 2013

Sobre Binibook y mi segunda novela


Quiero hablaros de una plataforma que me recomendaron hace un tiempo y que, aunque todavía está creciendo, he de decir que me está convenciendo bastante. Se llama Binbook y es una aplicación para teléfono móvil donde puedes descargar textos de autores que previamente los hayan subido a la web. Funciona tanto para Android como para IOS y la verdad es que su formato es bastante simple y quizás por eso también, esté teniendo tanto éxito.

Sólo tenéis que descargar la aplicación desde el móvil totalmente gratis. Posteriormente os registráis y ya podéis acceder a miles de textos entre los que cabe destacar los de un genio de la literatura universal que os está escribiendo ahora mismo: yo.

Quería comentaros también que mi periplo con mi primera novela, Las Señales del Agapanto, ha llegado (casi) a su fin. Hace unos días puse fin a mi relación con la editorial que lo sacó a la venta y de la que puedo decir, como muchos sabéis, que no estuvo a la altura. Los cien primeros ejemplares de la primera edición que me prometieron se vendieron en menos de un mes allá por mayo de 2012 (nunca os podré estar los suficientemente agradecido por ello) y después de eso poco menos que se desentendieron y, excusa tras excusa, han ido posponiendo la salida de la segunda hasta que, finalmente, hemos decidido poner punto y final a nuestra relación contractual. Ahora sigo buscando la posibilidad de encontrar una editorial que merezca la pena y creo que en pocas semanas podré adelantaros algo más. Sin embargo, no querría que mi primer libro quedase relegado al ostracismo absoluto y por ello me he animado a ir sacarlo gratis en Binibook. Efectivamente, para todos aquellos que no lo pudieron conseguir en su momento y no quieran pagar los 89 céntimos que vale en AMAZON, lo podrán conseguir capítulo por capítulo en esa aplicación de la que os he hablado anteriormente. Tengo que recordar también que los textos subidos a Binibook se pueden leer directamente en el ordenador, con lo que no tenéis excusa para descargar (de forma gratuita, repito) lo que subo y ya de paso, echarle una mano a un joven escritor con mucho tiempo libre y miles de ganas de dar a luz sus múltiples y descabelladas ideas que se le ocurren.

El primer capítulo de Las Señales del Agapanto lo tenéis gratis AQUÍ

Gracias a todos 

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