lunes, 21 de abril de 2014

100 Cosas que tengo que hacer antes de morirme (nº 32)

Hacía tiempo que no conseguía hacer alguna cosa de mi lista de las 100 Cosas que tengo que hacer antes de morirme, pero gracias a Iván de Otto he podido tachar la número 32... ¡Y de qué manera!

Un partido increíble, una tarde inolvidable... una Copa para enmarcar






Ver un Madrid - Barça ya está hecho, y seguramente no pudo haber una manera mejor de realizarla.

lunes, 7 de abril de 2014

Bonfire Heart



People like us, we don’t need that much
Just someone that starts
Starts the spark in our bonfire hearts

jueves, 3 de abril de 2014

Microcuento (V)

Romeo volvía a exhalar su último suspiro de amor sobre el pecho desnudo de Julieta antes de caer rendido entre sus brazos. Ella, como toda mujer después del acto amatorio, comenzó a darle vueltas a la cabeza mientras él, también como la mayoría de los hombres, intentaba conciliar ese plácido sueño postcoital.

- Estoy harta de tener que esconder nuestro amor al universo - dijo en tono melancólico la joven
- Ya llegará la hora de contarlo, mi amor - respondió él.
- Siempre decís lo mismo, señor mío, y nunca llega ese momento... ya comienzo a pensar que no son más que fantasías - una lágrima cayó por su mejilla mientras su amante, observando la posibilidad de que aquella charla se extendiese más de lo debido, actuó presto y veloz.
- ¿Qué queréis, reina mía?
- Quiero contarle nuestro amor al mundo entero, amado Romeo.

 
Él se levantó y, con un gesto tierno, se dirigió a la oreja de la mujer para susurrarle al oído esta frase:

Que se entere todo el mundo que amo con locura a Julieta Capuleto

Sorprendida, la chica le preguntó: ¿por qué susurráis lo que debería ser un grito alto y claro?

Romero contestó: porque vos sois todo mi mundo, Julieta, y no hay nada más allá.

Y por fin el joven pudo conciliar el sueño.

lunes, 31 de marzo de 2014

Rocky

El genial Luis Calles ha vuelto a crear un vídeo de esos motivadores que tanbien le salen con vistas a la ida de los cuartos de final de la Champions. Lo podéis ver aquí.

Yo, por mi parte, os dejo el fragmento de la película de donde lo ha sacado, la quinta entrega de Rocky. Lo dicho:


"Si sabes lo que vales ve y consigue lo que mereces"

miércoles, 26 de marzo de 2014

Madrid

Me recibió húmeda, como la amante agradecida que siempre fue para mí. La lluvia adornó nuestro primer paseo juntos después de tanto tiempo, de tantísimos meses sin vernos. El aroma a café precedió a las cervezas, porque bien sabe Dios que una caña no sabe igual en Madrid que en cualquier otro sitio. Y acabamos como siempre, queriéndonos entre sus calles, amándonos entre las esquinas de esa ciudad maravillosa a la que volví después de una eternidad. No defraudó, ella nunca lo hace.

Se nos hizo demasiado corto. Casi sin darnos cuenta el reloj ya marcaba la hora de la despedida, de la partida a la otra punta del mundo para, de nuevo, volver a dejarla sola y lejos de mí. Ella se despidió sonriendo y me obsequió con una tarde soleada en el centro, de nuevo entre birras y luz en el asfalto. Volví a compartir momentos con grandes amigos y, de soslayo, con ese club de fútbol que ya se ha convertido en algo más que una pasión. Torné a disfrutar de la diosa, de Sol, de la Gran Vía y de una ciudad que inspira pasión, libros, cine y sonrisas como ninguna otra que haya conocido. De nuevo volvimos a reír hasta llorar, esa extraña forma que tiene la vida de darte a entender que en ese preciso momento no puedes ser más feliz. En esta ocasión, un sándwich de jamón y queso tuvo la culpa, una gilipollez como cualquier otra, como las cientos de miles que la precedieron y las miles de millones que, Dios mediante, la seguirán. En Madrid el que no sonríe es porque no sabe hacerlo o porque no le da la gana, no hay más explicación.


Y, como decía, al final me volví a marchar. Dejé atrás Atocha y la M30 sirvió de antesala para una A3 extremadamente larga cuando uno se aleja de la ciudad donde más feliz ha sido. Cientos de kilómetros de reflexión sosegada y melancolía contenida en una nueva despedida. Un ritual que se repite una y otra vez y una frase que la acompaña: “tengo que venir más a menudo a verla, pasa excesivo tiempo sin que la estreche entre mis brazos”. Esa promesa que después, por unas cosas u otras, no se cumple en la medida que uno quisiera. Pero lo que sí es cierto es que ella no cambia, y que aunque las horas han seguido su curso desde ese momento en que me robó el corazón y nunca me lo ha vuelto a devolver, cuento cada día las que faltan para volverla a ver. Ya queda menos, casi te vuelvo sentir, no te vayas muy lejos, que pronto vuelvo a ti, mi amada, mi vida, mi Madrid.


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