jueves, 29 de octubre de 2009

Campanella

Hoy tenía intención de actualizar con otra cosa, con algo mío. Pero como suele pasar muchas veces en esta mi vida, me doy cuenta de que hay cosas que superan a lo mío con creces y que vosotros, mi estimado público (que no púbico), debéis conocer.

Hoy os hablo de Juan José Campanella, a partir de ahora conocido en este blog como "Señor Campanella". No lo conocía hasta hace poco y únicamente por la genial "Nueve Reinas", pero con únicamente tres películas me ha enamorado loca e intensamente. No soy más que un friky del cine y por eso, no tengo voz para aconsejar a los pocos que me leen, de qué películas pueden o no pueden ver. Sin embargo, me permito con vuestro permiso, deciros que este hombre es al cine, lo que Zidane al fútbol. Sé que basta que yo diga una cosa para que el resto del mundo, sea por desconfianza o simplemente para joder, haga lo contrario. Así que por eso y porque de veras deseo que conozcáis a este tipo os digo: NO VEAIS NINGUNA PELI SUYA

No veáis "El mismo amor la misma lluvia", aunque Soledad Villamil salga preciosa y Ricardo Darín exquisito
Nunca veáis "El Secreto de sus Ojos", aunque haya sido la película más maravillosa que he visto en mi vida y salgas del cine viendo que el mundo cambia con una simple "A"
Y por favor, después de esta tarde cuando la he visto, jamás veáis "Luna de Avellaneda", aunque yo haya salido de la Videoteca enamorado (más delo que estaba) de este director, del acento Argentino y del país en general.

Lo dicho NO veáis esta película ni esta escena:

"Tienes razón, tiene razón, tiene razón, tiene razón, no puedo decir nada porque tiene razón. Déjame aclararte una sola cosa nada más, acá, Dalma, es un poco más que una gran estrella, acá es feliz (dirígete a la asamblea) ellos ya lo saben, ya lo saben pero qué valor puede tener eso desde la razón, qué valor puede tener conocer a un tipo como don Aquiles o ser amigo de Emilio, seguro que no tanto como el laburo que vos proponés, tenés razón... ah, una cosita más, yo no sé ustedes, pero yo no tengo que recuperar mi dignidad, porque todavía no la perdí, estuve a esto, lo reconozco, pero todavía no la perdí; porque cuando allá fuera compré la idea del laburito que después perdí, eh, o la licuadora que se me quemó o la casetera que me terminó aburriendo como un pelotudo, acá dentro yo seguía siendo el mismo tipo, y me sentía el mejor amigo, el más admirado, el más querido, igual que Dalma y que todos nosotros, y eso, algún valor debe tener, ¿no?, porque yo aprendí muchas cosas, últimamente, a la fuerza, lo reconozco; aprendí que puedo vivir sin cable, sin video, sin ir al cine, sin prepaga, sin seguridad, sin ropa nueva, sin luz, sin gas, sin perfumes, pero no puedo vivir sin la admiración de mi mujer y de mi hijo, mis hijos. Yo no puedo, no puedo"

Si os ha gustado, entonces no veáis este video con otra de las escenas:

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