sábado, 15 de enero de 2011

V de bonito

Ayer volví a visionar V de Vendetta, una película que me gusta mucho a pesar de algunos matices. La habré visto cuatro o cinco veces ya y, siempre me había fascinado la entrada triunfal que V hace al conocer a Evey. Aquí os la dejo y os la transcribo:

"¡Voilá! A primera vista un humilde veterano de vodeville en el papel de victima y villano por vicisitudes del destino. Este visage, ya no más velo de vanidad, un vestigio de la vox-populi, ahora desfallecido. Sin embargo esta valerosa visión de una extinta vejación se siente revivida y ha hecho voto de vencer el vil veneno de estas víboras en avanzada, que velan por los violentos viciosos y por la violación de la voluntad. El unico veredicto es venganza, vendetta, como voto y no en vano, pues la valía y veracidad de esta, un día vindicará al vigilante y al victorio. La verdad, esta vichysoisse de verborrea se esta volviendo muy verbosa, así que solo añadiré que es un verdadero placer conocerte, y que puedes llamarme V"

Pero a pesar de esta maravilla, ayer me quedé prendado de otra retahila de palabras, de otro cúmulo de frases que, transportado a un contexto personal y que quizás no comprendáis, puede que hayan sido las palabras más bellas que he oído hasta ahora:

"Moriré aquí. Cada centímetro de mi perecerá. Cada centímetro, salvo uno. Un centímetro, algo pequeño y frágil y lo único que merece la pena conservar en el mundo. Nunca debemos perderlo o entregarlo, nunca debemos dejar que nos lo arrebaten. Espero, seas que quien seas, que escapes de este lugar. Espero que el mundo cambie y las cosas mejoren pero, por encima de todo, espero que entiendas lo que te quiero decir cuando te digo que, aunque no te conozca y aunque puede que nunca llegue a verte, a reirme contigo, a llorar contigo o a besarte... te quiero. Con todo mi corazón... te quiero"

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