sábado, 22 de enero de 2011

All In al futuro

Hacía mucho que no recurría a la escritura. Siempre he pensado que esto va por rachas, unas veces estás inspirado o, si tienes suerte, incluso encuentras a alguien que te inspire; mientras que otras, simplemente no puedes escribir nada, no te sale. Esta noche no es que esté demasiado fluido, pero me apetecía escribir. Tenía ganas de escuchar el teclear de mi ordenador, de ver como poco a poco, las palabras van impregnando la hoja de mi pantalla, con nexos mayor o menormente acertados. ¿De qué escribir? Esa es la gran pregunta que todo el mundo que se pone a esto se hace, ¿qué puedo decirle al mundo que les pueda interesar? A veces anteponemos el qué quieren escuchar al qué quiero decir. Hoy, perdonarme, no será así. Hoy voy a ser un poco egoísta, voy a contaros cosas probablemente sin importancia, sin relevancia, que no crearán escuela ni tendrán un eco en la eternidad; cosas que incluso no podéis entender.

Hoy me pongo a desgranar mi vida, mis casi veinticuatro años para saber que es lo que realmente vale la pena. Últimamente lo hago mucho, será que me hago mayor. Hago balance de mi vida, de lo que he hecho, de lo que no he hecho, de lo que me gustaría hacer, de lo que me queda por hacer y de lo que, tristemente, jamás haré. Hago balance de mis días y de mis noches, de mis risas y de mis llantos, de mis penas y alegrías, de mis momentos oscuros y de los brillantes, de los amigos que quedan y de los que se fueron, de los amores pasados y venideros… y de todo este mundo que me rodea, que me envuelve lo quiera yo o no, y creo sinceramente, que vale la pena estar aquí. Creo que mi balance sale positivo, que tengo beneficios en mi vida, que de momento, tengo más fichas sobre el tapete de las que he perdido. No porque ahora esté genial, quizás no lo esté tanto, si no porque albergo la esperanza de que en el futuro estaré mejor. Es eso, la esperanza, lo que nos mantiene aquí, lo que hace que juguemos otra mano, esperando que las cartas nos sean más propicias, que la suerte nos sonría. La esperanza me hace aferrarme a la vida, a mis amigos, a mi familia, esperando que un momento cualquiera de un día cualquiera, todo se torne de un color más claro. Que mi futuro, en todas las perspectivas en la que lo mire, se vuelva perfectamente despejado. Es complicado, lo sé. En el poker sólo uno gana, el que despluma al resto. En esta vida puedes ser el vencedor o el vencido y lo triste es que, aunque juegues muy bien tus cartas, estás inevitablemente condenado a jugar con las que te han repartido, que pueden ser la mayor mierda que te eches en cara.

Me quedo sin inspiración de nuevo, poco a poco el bote se gasta, se evapora como si estuviera en un día soleado de verano, pero estoy en una noche fría de invierno, paradojas de la vida. Pero con el olor a tapete, el tacto de las fichas, la intriga de las cartas que aún no has visto y los planes que tienes y deseas al ver las cinco de la mesa, me despido. Os deseo suerte en el juego, la necesitaréis. Yo ya lo tengo claro, a partir de ahora le hago, como diría un grande, ALL IN al futuro.

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