lunes, 17 de agosto de 2015

Antónimos

Perderme sin rumbo bajo tu falda,
Encontrarte al despertar a mi lado,
Hacerme el dueño de toda tu espalda,
Esclavizarme a tu lengua y tu pelo dorado.

Bajar lentamente por tu ombligo,
Hacerte subir al mismísimo cielo,
Acallar con mis manos tus gemidos,
Gritarle al universo que te quiero.

Amar cada una de tus manías,
Odiar al mundo si te me alejas,
Comprar un ramo de tus caricias,
Venderte mi alma a tocateja.

Humedecer con mis labios tu boca,
Secar de tu cuerpo el sudor de la noche,
Amarrarte tan fuerte que te vuelvas loca,
Dejar que te vayas sin ningún reproche.

Crear con tus ojos una religión entera,
Destruir a cualquiera que te haga sufrir,
Sentir con mi pecho que tu corazón se acelera,
Saberme vacío si no estás aquí.

Decir un ‘te amo’ cuando estás dormida,
Callarme las ganas que tengo de ti,
Porque sin ti, cariño, me falta la vida
Porque sin ti, mi amor, no puedo vivir.

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