EL DULCE SABOR DE LA EXPERIENCIA
"En las monotemáticas conversaciones (fútbol y mujeres) que tengo con amigos, coincidimos todos en que es mil veces mejor una señora de treinta, treinta y tantos o incluso, de cuarenta y tantos, a una de niñata de veinte. Una señora curtida en mil batallas, que te enseñe las dulces realidades ocultas del amor, con esas arruguitas tan sexys que intenta disimular sin saber que son las que las hacen mucho más apetecibles. Una señora que provoca y que sabe cómo hacerlo, con clase y con gusto, sin caer en la chabacanería ni la ordinarieces de las adolescentes. Un sutil cruce de piernas, una mirada profunda, una caricia más larga de la cuenta para que un chico de 23 años comience a imaginar el más pecaminoso de los pensamientos. Eso es una madurita, una MILF como se la conoce en el jerga juvenil, el dulce sabor de la experiencia."