Termino los Tudor y pronto os comentaré mis impresiones al respecto. De momento os dejo una frase que da que pensar, que quita las ganas de estarse quieto en el mismo lugar y te asoma a un mundo que poco a poco se va acabando, aunque a veces no nos demos cuenta de ello.
Recopilación de todo lo que veo, escribo, escucho, hago, siento y quiero... o simplemente me invento.
viernes, 28 de junio de 2013
miércoles, 26 de junio de 2013
La tormenta y la calma
De una canción de Creedence Clearwater Revival os dejo una versión más moderna del gran Rod Stewart
"La calma precede a la tormenta así como la tormenta
precede a la calma, la vida no es más que guarecerse
de la primera y salir a disfrutar de la segunda,
sea cual sea el orden de la frase"
Reflexión de una mañana veraniega de sol y calor, de bendita calma
viernes, 21 de junio de 2013
La televisión, reflejo de la sociedad
Llevo ya un par de meses colaborando para la revista DSS Magazine. Al ser un medio de pago online, muchos de vosotros quizás no la conozcáis aunque os dejo el enlace AQUÍ por si os interesa adquirir un ejemplar (desde luego, merece la pena). Este mes escribo varias cosas allí y, además, tengo el honor de abrir la 'Sala de reflexión' con un escrito sobre la televisión y la sociedad que os dejo para que leáis.
“España va mal se mire por donde
se la mire”. Con esta frase cerraba su discurso un conocido mío en una de las
muchas conversaciones que mis amigos y yo tenemos, cerveza en mano, frente a la
barra de nuestro bar preferido. Como tantos y tantos españoles de a pie
intentamos, con más pena que gloria por supuesto, solucionar los problemas de
nuestra nación desde la tranquilidad que otorga estar sentado al cobijo de un
anonimato que ofrece la posibilidad de opinar sobre todo, dar una impresión de
que sabes del tema y después olvidarte de los resultados si las cosas no fueron
como tú pensaste que lo serían. Es muy español criticar y opinar sin tener
idea, nosotros somos así y probablemente de ahí nazca nuestra grandeza o
nuestra pequeñez, según como ustedes lo quieran ver.
Aquella frase perduró en mi
memoria desde entonces. La verdad es que el chico llevaba razón, España va mal
en muchos aspectos: sanidad, educación, política, corrupción, cultura, paro,
economía, moralidad e incluso en el deporte, donde la edad de oro de nuestra
generación está salpicada por unos escándalos de dopaje que parece todavía
están por derramar toda la mezquindad posible sobre personajes que parecían
limpios. Ya veremos qué pasa.
lunes, 17 de junio de 2013
miércoles, 12 de junio de 2013
España y la generación abandonada
Y ahí estaba yo, casi con dos licenciaturas sobre las
espaldas y a punto de sacar a la luz mi segunda novela, soplando las velas de
mi vigésimo sexto cumpleaños, en paro y sin un duro. Sin darme cuenta, mi vida
sobrepasaba ya el primer cuarto del rosco como si hubiera conseguido los
quesitos de historia y espectáculos en una partida de Trivial. Todo era dicha y
alegría a mi alrededor junto con comentarios sin mala fe sobre lo viejo que me
estaba haciendo. Mis seres queridos, exentos de toda malicia, me recordaban la
triste realidad, la funesta y cruenta veracidad de los hechos: me hacía mayor.
En la cena, un informativo radiofónico volvía a poner
al descubierto que la política de este país había perdido el norte para
centrarse únicamente en el punto cardinal de sus intereses más perversos. De un
lado y de otro llueven las falsedades, las falacias y las desvergonzadas
maldades del gobierno y de la oposición, cortados ambos por el mismo patrón: el
de la desfachatez más absoluta.
Nos llaman la generación perdida y creo firmemente que
lo estamos. Nos hicieron creer que éramos la hornada de jóvenes más preparados
en la historia de este bendito país, de esta España nuestra ahora en manos de
los más déspotas tiranos. Somos la envidia de nuestros predecesores, la
plasmación del éxito de los héroes de la transición, el orgullo de un estado
que tocó techo y ahora se desploma en las profundidades del oscuro mar de la
crisis agarrado al peso de los duros rostros de nuestros gobernantes. ¿La generación
perdida? Más bien la generación abandonada.
jueves, 6 de junio de 2013
Mi periodismo (IV)... el futuro
Cierro hoy este breve repaso a lo
que ha sido mi experiencia en el mundo del periodismo, con una visión personal
de lo que creo que es el futuro de esta profesión. Quisiera no tener que
concluir esta serie de post con una imagen tan negra de lo que pienso que se
avecina pero, por desgracia, no me queda más remedio.
La crisis actual está consiguiendo que el paro en el sector de los medios de comunicación tome cotas hasta hace unos años impensables. La irrupción de internet y la disminución de publicidad en los medios hace que sea insalvable la desaparición o las restructuraciones de casi todos ellos. El futuro laboral es negro y el de los contenidos no es mucho mejor, es más, me atrevería a predecir que será, de aquí en adelante y como ya se va notando, mucho peor.
La triste realidad es que el periodismo dejó de buscar contenidos de calidad para centrarse en que crezca la cantidad. El sino de la televisión, la radio o la casi al borde de la muerte prensa escrita, se ha convertido en vender cada día más cueste lo que cueste. Necesitan sobrevivir a la espantada que sus anunciantes han hecho y el vender más ejemplares que su competencia es la única manera de volver a atraerlos (ningún periódico sobrevive únicamente con lo que cuesta, es decir, no hay autofinanciación posible). La cantidad predomina y, en un país con un índice de telebasura tan abrupto como España, la única manera de llegar a más gente es esparciendo estiércol en vez de noticias. El amarillismo se apodera de todos y cada uno de los medios que tienen que recurrir a personajes que nunca simbolizaron el verdadero sentir de esta profesión para llegar un párrafo más lejos que el rival. La crispación, la guerra de guerrillas y el ahondamiento en la chabacanería se han apoderado de casi todos los frentes del periodismo: ya es inmensamente patente en la prensa rosa, casi absolutamente también en la deportiva, muy abultado en la nacional y está siendo introducido poco a poco en la económica, cultural o internacional.
Lo chabacano vende y hay que vender para sobrevivir. Aquí nace el principal problema del mundo informativo actual.
La crisis actual está consiguiendo que el paro en el sector de los medios de comunicación tome cotas hasta hace unos años impensables. La irrupción de internet y la disminución de publicidad en los medios hace que sea insalvable la desaparición o las restructuraciones de casi todos ellos. El futuro laboral es negro y el de los contenidos no es mucho mejor, es más, me atrevería a predecir que será, de aquí en adelante y como ya se va notando, mucho peor.
La triste realidad es que el periodismo dejó de buscar contenidos de calidad para centrarse en que crezca la cantidad. El sino de la televisión, la radio o la casi al borde de la muerte prensa escrita, se ha convertido en vender cada día más cueste lo que cueste. Necesitan sobrevivir a la espantada que sus anunciantes han hecho y el vender más ejemplares que su competencia es la única manera de volver a atraerlos (ningún periódico sobrevive únicamente con lo que cuesta, es decir, no hay autofinanciación posible). La cantidad predomina y, en un país con un índice de telebasura tan abrupto como España, la única manera de llegar a más gente es esparciendo estiércol en vez de noticias. El amarillismo se apodera de todos y cada uno de los medios que tienen que recurrir a personajes que nunca simbolizaron el verdadero sentir de esta profesión para llegar un párrafo más lejos que el rival. La crispación, la guerra de guerrillas y el ahondamiento en la chabacanería se han apoderado de casi todos los frentes del periodismo: ya es inmensamente patente en la prensa rosa, casi absolutamente también en la deportiva, muy abultado en la nacional y está siendo introducido poco a poco en la económica, cultural o internacional.
Lo chabacano vende y hay que vender para sobrevivir. Aquí nace el principal problema del mundo informativo actual.
martes, 4 de junio de 2013
Mi periodismo (III)... el trabajo
Ya he comentado en las anteriores
entradas que vengo haciendo sobre esta profesión, que el 99% de los que una vez
fuimos tan valientes (o insensatos, según lo quieran ver ustedes) de escoger el
periodismo como modo de vida, hemos tenido que alejarnos paulatinamente de él
para poder sobrevivir.
Los hay que todavía siguen cobrando trescientos euros por hacer unas prácticas interminables a la espera de ese esperado contrato (con un sueldo no mucho mayor) que los ayude a establecerse definitivamente en un medio de comunicación. También hay casos de alumnos más avispados que, viendo cómo estaba el panorama, no tardaron en matricularse en otra carrera (periodismo es tan fácil que es compaginable a la perfección con casi cualquier otra licenciatura) y ahora viven de esa otra rama siempre y cuando la crisis les deja. Por último, hay otro grupo que comenzó con ilusión en los medios y un buen día se dio cuenta de que ojalá hubiera sido tan sagaz como sus compañeros de curso para poder haber huido rápidamente de un trabajo que, no nos engañemos, no da para vivir más que a unos pocos afortunados o, en su defecto, una serie de enchufados por papá o mamá. Yo fui del de ese último grupo que un buen día decidió que ya estaba bien vivir de ilusiones.
Comencé a hacer prácticas en tercero de carrera. Lo hice en ese curso porque la normativa de la licenciatura impedía a los alumnos hacerlo antes. Sí, como ya he narrado con anterioridad, la carrera no deja a los periodistas hacer prácticas en medios hasta que se llega a la mitad de ella, una auténtica estupidez. Mi primer contacto con un medio de comunicación fue en una importante radio nacional. Pasé allí ocho meses donde aprendí sin duda más que en mis cinco años en la facultad (tampoco es que fuera muy difícil por otra parte). Mi turno se dividía en mañanas, tardes o fines de semana que yo no podía elegir y donde además debía estar atento ante cualquier imprevisto en el que se me solicitase para cambiar mi horario. Eso sí era periodismo o, por lo menos, una idea clara de lo que era esa profesión.
Conocí a auténticos maestros de la radio y aprendí muchísimo en tiempo en el que, todo hay que decirlo, no cobré ni un solo céntimo de euro. El coste del transporte, las dietas o los honorarios mínimos que un becario cobraba por entonces, nunca existieron para la hornada que entró aquel año 2008.
Los seis meses de prácticas se alargaron dos más y fue a principios de junio cuando comuniqué a la empresa que abandonaba. Lo hice porque no podía permitir que mis padres siguieran pagando en los meses de verano mis costes universitarios (piso, comida, desplazamientos…) y porque esa época de vacaciones era la única en la que podía solicitar un trabajo remunerado que me permitiera sobrevivir al año siguiente.
Mi paso por allí fue magnífico en muchos sentidos pero tristemente aclarativo en otros. Supe inmediatamente que para acabar en un medio de comunicación tienes que tener suerte, padrino o las dos cosas. Coincidí con gente más que capaz que no tuvo mejor fortuna que yo mientras otros, ‘hijos, sobrinos o primos de’ ampliaban sus contratos en prácticas con la esperanza casi asegurada de que tendrán trabajo en el futuro. El enchufismo es, sin duda alguna, el gran enemigo de los periodistas más brillantes de mi generación, que ven como se quedan fuera por gente mucho menos capaz que ellos. Desolador y desmotivador como pocas cosas en la vida. Me parece una auténtica barbaridad que los Mañero, los Guillén, los Agulló, los Senovilla, de Otto, Castro y un largo etcétera se tengan que desquebrajar la cabeza buscando trabajo mientras el ‘hijo, el sobrino y el nieto de’ estén plácidamente ocupando un sitio que no se han ganado más que por el apellido. Hagan ustedes la prueba, verán como los jóvenes periodistas de la actualidad son, en un tanto por ciento muy aclarativo, o bellezones femeninas o enchufados masculinos (o una mezcla de ambas cosas)
Los hay que todavía siguen cobrando trescientos euros por hacer unas prácticas interminables a la espera de ese esperado contrato (con un sueldo no mucho mayor) que los ayude a establecerse definitivamente en un medio de comunicación. También hay casos de alumnos más avispados que, viendo cómo estaba el panorama, no tardaron en matricularse en otra carrera (periodismo es tan fácil que es compaginable a la perfección con casi cualquier otra licenciatura) y ahora viven de esa otra rama siempre y cuando la crisis les deja. Por último, hay otro grupo que comenzó con ilusión en los medios y un buen día se dio cuenta de que ojalá hubiera sido tan sagaz como sus compañeros de curso para poder haber huido rápidamente de un trabajo que, no nos engañemos, no da para vivir más que a unos pocos afortunados o, en su defecto, una serie de enchufados por papá o mamá. Yo fui del de ese último grupo que un buen día decidió que ya estaba bien vivir de ilusiones.
Comencé a hacer prácticas en tercero de carrera. Lo hice en ese curso porque la normativa de la licenciatura impedía a los alumnos hacerlo antes. Sí, como ya he narrado con anterioridad, la carrera no deja a los periodistas hacer prácticas en medios hasta que se llega a la mitad de ella, una auténtica estupidez. Mi primer contacto con un medio de comunicación fue en una importante radio nacional. Pasé allí ocho meses donde aprendí sin duda más que en mis cinco años en la facultad (tampoco es que fuera muy difícil por otra parte). Mi turno se dividía en mañanas, tardes o fines de semana que yo no podía elegir y donde además debía estar atento ante cualquier imprevisto en el que se me solicitase para cambiar mi horario. Eso sí era periodismo o, por lo menos, una idea clara de lo que era esa profesión.
Conocí a auténticos maestros de la radio y aprendí muchísimo en tiempo en el que, todo hay que decirlo, no cobré ni un solo céntimo de euro. El coste del transporte, las dietas o los honorarios mínimos que un becario cobraba por entonces, nunca existieron para la hornada que entró aquel año 2008.
Los seis meses de prácticas se alargaron dos más y fue a principios de junio cuando comuniqué a la empresa que abandonaba. Lo hice porque no podía permitir que mis padres siguieran pagando en los meses de verano mis costes universitarios (piso, comida, desplazamientos…) y porque esa época de vacaciones era la única en la que podía solicitar un trabajo remunerado que me permitiera sobrevivir al año siguiente.
Mi paso por allí fue magnífico en muchos sentidos pero tristemente aclarativo en otros. Supe inmediatamente que para acabar en un medio de comunicación tienes que tener suerte, padrino o las dos cosas. Coincidí con gente más que capaz que no tuvo mejor fortuna que yo mientras otros, ‘hijos, sobrinos o primos de’ ampliaban sus contratos en prácticas con la esperanza casi asegurada de que tendrán trabajo en el futuro. El enchufismo es, sin duda alguna, el gran enemigo de los periodistas más brillantes de mi generación, que ven como se quedan fuera por gente mucho menos capaz que ellos. Desolador y desmotivador como pocas cosas en la vida. Me parece una auténtica barbaridad que los Mañero, los Guillén, los Agulló, los Senovilla, de Otto, Castro y un largo etcétera se tengan que desquebrajar la cabeza buscando trabajo mientras el ‘hijo, el sobrino y el nieto de’ estén plácidamente ocupando un sitio que no se han ganado más que por el apellido. Hagan ustedes la prueba, verán como los jóvenes periodistas de la actualidad son, en un tanto por ciento muy aclarativo, o bellezones femeninas o enchufados masculinos (o una mezcla de ambas cosas)
lunes, 3 de junio de 2013
Mi periodismo (II)... La filosofía
Siempre pongo mi primer día en la facultad como ejemplo de lo
que yo creí que era el periodismo. Es, probablemente,
el recuerdo más bonito que queda sobre lo que yo entendí como un sueño y
posteriormente se convirtió en el despertar de una triste realidad.
En aquella primera jornada en la UCM uno de los profesores encargados de abrir el discurso inicial a un centenar de estudiantes que comenzaba su andadura universitaria, nos avisó con tiempo de lo que venía: “Habéis elegido probablemente la profesión más bonita del mundo, eso sí, tengo el deber de avisaros: si queréis haceros ricos, tener vacaciones o trabajar poco y en un horario definido, habéis elegido mal”. Aquel catedrático anónimo consiguió mantener la atención de todos nosotros con un discurso embriagador, motivador como pocos. “El periodista” –continuó – “tiene el deber de, además de decir siempre la verdad, no venderse a intereses empresariales y, sobre todo, no publicar nada que no haya sido confirmado. No debe prevalecer la primicia sobre la realidad. No caigáis en ese fallo y sed siempre prudentes”. Uno recuerda ahora esas palabras, mira el panorama actual y claro, se echa a reír.
En aquella primera jornada en la UCM uno de los profesores encargados de abrir el discurso inicial a un centenar de estudiantes que comenzaba su andadura universitaria, nos avisó con tiempo de lo que venía: “Habéis elegido probablemente la profesión más bonita del mundo, eso sí, tengo el deber de avisaros: si queréis haceros ricos, tener vacaciones o trabajar poco y en un horario definido, habéis elegido mal”. Aquel catedrático anónimo consiguió mantener la atención de todos nosotros con un discurso embriagador, motivador como pocos. “El periodista” –continuó – “tiene el deber de, además de decir siempre la verdad, no venderse a intereses empresariales y, sobre todo, no publicar nada que no haya sido confirmado. No debe prevalecer la primicia sobre la realidad. No caigáis en ese fallo y sed siempre prudentes”. Uno recuerda ahora esas palabras, mira el panorama actual y claro, se echa a reír.
Bajamos a la cafetería, aquel
lugar que coparía horas y horas de debate y charlas con los primeros compañeros
que habíamos conocido y que se convirtieron, en muchos casos, en amigos que
durarán eternamente. Se empapaba el optimismo en todo nosotros, creo que fuimos
la última generación (siempre hay excepciones) que mayoritariamente había
llegado voluntariamente a ‘pasar hambre’, a descartar una vida de acomodo
económico más que por seguir el paso de aquellos mitos mediáticos que nos
narraban goles, contaban historias o trasmitían cualquier escena de un mundo
que no habíamos visto pero del que estábamos dispuestos a ser parte.
La licenciatura académica más rápida
de la historia. Duró un día, después vino la realidad.
A la mañana siguiente uno va despertando
de un sueño efímero y realmente inexistente. Poco a poco ve lo que de verdad es
el periodismo y en lo que se ha convertido en los últimos diez años. No fuimos
siquiera la última generación decente, nosotros fuimos parte del fracaso y
ni nos dimos cuenta de que ya habíamos llegado tarde, de que el noventa por
ciento ni siquiera trabajaría en esto más que por alguna práctica mal pagada.
Ya no había lugar para nosotros en esta profesión.
jueves, 30 de mayo de 2013
Mi periodismo (I)... La licenciatura, 2ª Parte
En esta segunda parte de mi
repaso al periodismo como carrera universitaria quiero hablar del plan de
estudios y algún caso en particular que me gustaría compartir con vosotros.
La licenciatura de periodismo que
yo viví constaba de cinco años de los cuales, me atrevería a decir, le
sobraban tres. Con la nueva remodelación
educativa y el plan Bolonia la cosa ha quedado en cuatro y, estoy seguro, que aún le sigen
sobrando esos tres. Eso sí, me aseguran algunos alumnos que lo estudian (sí, aún sigue
habiendo chavales que se decantan por estudiar periodismo) que la cosa ha
mejorado académicamente. Habría que verlo.
Lo primero que merece la pena
resaltar de la carrera es que en ninguno de los cinco años que yo cursé hubo
una sola asignatura de inglés (o cualquier otro idioma extranjero). El idioma
más importante del planeta y presente en cualquiera de los medios de
comunicación más trascendentales no se estudia en una de las carreras que
probablemente más lo necesitan. Las lenguas quedaban tan desterrados como las nuevas
tecnologías, las redes sociales, las prácticas en medios (no es obligatorio hacer
ni un minuto de prácticas en medios de comunicación) o, aunque parezca mentira,
la redacción. Cinco largos años de estudios para que únicamente haya dos
asignaturas que te ‘enseñen’ a escribir en la carrera que más importancia tiene
la escritura: una anual en segundo y una cuatrimestral en cuarto. Increíble.
Por
otro lado, la facultad de Ciencias de la Información sí sigue dando cabida a
uno de los instrumentos más desfasados del periodismo universal y la maquetación: el tipómetro. La
herramienta más anacrónica de nuestros días es obligatoria en la mayor parte de
las asignaturas de maquetación, diseño o tecnologías de la información. Háganse
una idea de lo que hay por allí.
El plan de estudios se completa
con una serie de asignaturas incomprensiblemente largas y rebuscadas y otras enigmáticamente
cortas y más necesarias. Viendo que los profesores no dan la talla, los alumnos
no tienen nivel y el plan de estudios es irrisorio, entendereréis un poco mejor el
por qué del declive de esa licenciatura.
miércoles, 29 de mayo de 2013
Mi periodismo (I)... La licenciatura, 1ª parte
Comienzo hoy una serie de entradas en las que quiero
dejar constancia de lo que ha sido mi experiencia con el periodismo a nivel
educativo, laboral, social y personal durante los últimos ocho años. Antes de
empezar a desgranar una a una las diferentes parcelas que quiero resaltar, me
gustaría dejar claro desde el principio que estos testimonios parten de una
idea personal y propia de lo que ha sido mi experiencia en el mundo y de lo que
yo creo, desde criterios total y absolutamente subjetivos, que es la licenciatura
y el negocio del periodismo en España. Comencemos pues.
Entré a estudiar periodismo en el año 2005. Siempre
tuve claro que quería escribir y mi horizonte, inevitablemente, me llevaba a
esta profesión. Me aceptaron en Valencia, Sevilla, Alicante y Elche, aunque yo
decidí que no había mejor facultad en España que la de Ciencias de la
Información de la Universidad Complutense de Madrid. Ahí cometí mi primer
error.
Parto de la base, como siempre he dicho, que no hay
facultad más inútil en el mundo que la de periodismo. Ustedes podrán reconocer
a un mal periodista cuando les asegure que él/ella "es periodista porque
ha estudiado periodismo”. El periodista no se hace en esa facultad (y menos en esa facultad), se
hace en un medio de comunicación y, sobre todo, en la calle.
martes, 21 de mayo de 2013
martes, 14 de mayo de 2013
El mordisco en el labio
Creo que empecé a fijarme en ella en el preciso instante en que se mordió, frente a mí, el labio inferior. Tantos años de amistad y tuvo que ser un detalle casi insignificante el que consiguió que mi corazón diera un vuelco. Esto del amor no deja de sorprenderme.
Lo hizo involuntariamente, no me cabe la menor duda. Probablemente, si el movimiento hubiese sido forzado o premeditado, con más mordiente que una simple mordedura, el lienzo no habría quedado tan bien. Ya saben ustedes, las cosas cuanto más naturales, mejor.
Fue pausado, como todo lo que de verdad engancha a uno, pero sin llegar a la lentitud que desemboca inevitablemente en el aburrimiento. Su incisivo frontal superior derecho acarició suavemente la zona labial inferior del mismo signo y ella ni se dio cuenta. Fue más un impulso nervioso que un movimiento consciente que se trasladó, como por arte de magia y sin carrerilla, hacia otro músculo involuntario que en ese momento bombeaba sangre a presión bajo mi ropa: mi corazón, malpensados.Aquel órgano siguió tocando su melodía durante mucho tiempo, el recuerdo del mágico instante trascendió el tiempo y el gran reloj de la memoria venció a un olvido que, hasta ese momento, no había perdido batalla alguna en mi corta existencia.
Nunca me olvidaré de ti, de ese labio y de ese mordisco suave que bien pudo haber sido inspiración para una crónica de Gistau o una fábula shakespiriana. Yo me conformé con menos, con grabarte a fuego en el único sitio donde nadie podrá tocarte más que yo y que no será otro, por supuesto, que en lo más profundo de la memoria que Blogger me propicia para escribir estas cosas. En la otra, en la real, sigue la guerra contra el alcohol con el que brindo cada noche por tu ingrata ausencia y que me va borrando paulatinamente todos los rasgos de tu físico menos esa mordedura mágica que sigue impertérrita con el paso de los años.
Allí surgió, en un parque abarrotado de chiquillos sonrientes correteando hacia el sol poniente de una tarde cualquiera de mayo. Sin mucho romanticismo ni reprocidad absoluta pues ella, como suele pasar en estos cuentos, no me correspondió. Así concluyó la historia en la que yo sí me enamoré de su piel, de su sonrisa y de su total inocencia. Algunos dicen que no es suficiente, que sin el triunfo final de un beso la historia queda inconclusa. Yo me río de ellos y les digo que no, que los besos han existido en mi cama aunque ella no estuviera presente, que ya me encargaba yo de inventarla ayudado por esas compañeras que jamás se alejarían de mí y que algunos llaman imaginación y desesperación. Yo creo que es una mezcla de ambas la que me sigue llevando a rellenar páginas en blanco en honor a un mordisco del que sólo yo fui testigo.
viernes, 10 de mayo de 2013
miércoles, 8 de mayo de 2013
Una triste historia de amor
La anciana sujetaba la mano de su
esposo mientras le leía con voz suave y dulce las últimas páginas de su libro
preferido. Él languidecía, postrado en la cama sabiendo que su enfermedad le impedía más que esperar junto a su amada, la mujer con la que había
pasado los últimos cuarenta y cinco años de su vida, a que el terrible momento
de la partida final llegase.
Las palabras de sus mujer salían a cuentagotas de sus labios, pronunciando hasta la última de las ‘eses’ que rara
vez alguien decía en aquella región española. En ese momento la interrumpió:
"Mi amor, mientras tú mano no me suelte y tus palabras calmen mi dolor, yo no me moriré".
Ella, emocionada por aquel
comentario, tuvo que hacer un esfuerzo titánico para aguantar un llanto que
tantas y tantas noches atrás había brotado de sus ojos cuando él no la veía. El
dolor que soportaba su marido, brutal y absolutamente físico, no podía compararse con el que
ella llevaba en lo más profundo de su corazón y que, según creía, quintuplicaba
al que cualquier cuerpo enfermo y dolorido puede llegar a sentir.
Las horas pasaron y las palabras
se iban acabando como los copos de nieve de aquel invierno tortuoso que daría
en pocas semanas paso a una primavera tremendamente colorida. El ciclo de la vida
se completaba una vez más, sin importarle quien o quienes tuvieran que sufrir
sus consecuencias.
El cansancio fue haciendo mella
en los dos y él le rogó que le alcanzase un vaso de agua para saciar su sed, a lo que su fiel
compañera no pudo negarse. Anduvo hasta la cocina de la casa con la jarra en la
mano y abrió entonces el grifo para llenarla. Cuando hubo terminado, dio media vuelta para
regresa a su labor y fue en ese preciso instante cuando un escalofrío de terror invadió su cuerpo agotado. La jarra se
destrozó en mil pedazos en el frío suelo de adoquines y ella, a sus ochenta y
siete años, corrió hacia su marido ahora sí, con los ojos empapados en lágrimas
del más romántico dolor. Recordó esa frase que su marido había dicho hacía pocas horas y cómo ella, agotada y servicial, había soltado la
mano tal y como él le dijo que no hiciera.
Ahora era demasiado tarde.
El cuerpo yacente de aquel hombre
sin vida seguía encima de aquella colcha que tantas noches de pasión había
presenciado y el destino quiso que esa noche se enterraran en la misma tumba el
corazón de un hombre enfermo y el de una mujer que no aguantó la vida sin él.
jueves, 2 de mayo de 2013
Microcuento (I)
-Que fuerte tia, estábamos en la cama y de repente me lo soltó.
-¿El qué? - contestó su amiga.
-Pues eso, ¿qué va a ser? - replicó ella.
-¡¿De verdad?!.
- Sí - asintió - que me quería, que se había enamorado de mi.
-¿Y que le dijiste? - preguntó otra de ellas.
-Fue patétitco tia, me quedé sin palabras y sólo le pude contestar con un mísero 'gracias'.
-¡¿Gracias?!, ¿y qué te dijo después?.
-Me contestó: "no, gracias a ti por hacerme el hombre más feliz del mundo y por llenar una vida que hasta el primero de tus besos estaba más vacía que la sala de trofeos del Atleti".
-...
-...
-¿Y?.
-Pues desde ese momento creo que empecé a enamorarme de él.
-¡¡¡Pero si tú eres del Atleti!!!.
-No, ya no... ahora sólo soy de él.
-¿El qué? - contestó su amiga.
-Pues eso, ¿qué va a ser? - replicó ella.
-¡¿De verdad?!.
- Sí - asintió - que me quería, que se había enamorado de mi.
-¿Y que le dijiste? - preguntó otra de ellas.
-Fue patétitco tia, me quedé sin palabras y sólo le pude contestar con un mísero 'gracias'.
-¡¿Gracias?!, ¿y qué te dijo después?.
-Me contestó: "no, gracias a ti por hacerme el hombre más feliz del mundo y por llenar una vida que hasta el primero de tus besos estaba más vacía que la sala de trofeos del Atleti".
-...
-...
-¿Y?.
-Pues desde ese momento creo que empecé a enamorarme de él.
-¡¡¡Pero si tú eres del Atleti!!!.
-No, ya no... ahora sólo soy de él.
jueves, 25 de abril de 2013
El sueño
Dormía plácidamente aquella noche primaveral y su
subconsciente lo había transportado a una cama donde ella, por fin, lo
acompañaba. La tenía entre sus brazos y la apretaba tan fuerte contra sí, que
durante un segundo pensó que le estaba haciendo daño. Apaciguó su abrazo tan solo
mínimamente, no podía consentir que se la arrebataran de nuevo.
Notaba su aliento en el pecho y su perfume
inundando sus fosas nasales. Estaban totalmente desnudos y la brisa matutina
levantaba suavemente las sábanas, dejando entrever muy de vez en cuando, su
piel casi tostada por los primeros rayos de sol de la temporada. Se enamoró de
nuevo y comenzó a reflexionar sobre cuántas veces lo había hecho hasta ese
momento, el número era demasiado alto como para recordarlo. La besó en la
frente y ella, más instintiva que conscientemente, levantó la cara para que
aquel beso bajase a sus labios, a lo que él respondió de buena gana y encantado
de la vida.
De repente, uno de los primeros rayos de sol de
la mañana rebotó en su cara adormecida y lo trajo de nuevo al mundo de los
mortales. No quiso abrir los ojos, su cuerpo se contrajo por el temor absoluto
de quien comprende que todo ha sido un sueño, que la ilusión ha acabado y la
cruda realidad te golpea incansable otra vez. Entonces lo comprendió con total
certeza: nada de eso había ocurrido.
Abrió los ojos y se dio cuenta de que así era. Pudo
ver que no la tenía abrazada ni que aquel beso había sido real. Estaba de cara
a esa ventana que le había arrancado a su amada de una fantasía que parecía tan
veraz que él, enamorado hasta la extenuación, lo había llegado a creer.
Odió con todas sus fuerzas aquel rectángulo de
cristal transparente que había acabado con su placentera alucinación y, en
señal de protesta, se giró ipso facto dándole la espalda. Entonces se dio de
bruces con otra realidad pararela, comprendió que, muy de vez en cuando, en
este planeta de miseria y desdicha, los sueños se cumplen y la encontró tumbada y dormida, como si él la hubiera
creado aquella misma noche en lo más profundo de su mente y alguien la hubiera
transportado allí para su disfrute personal. Como había hecho anteriormente en
sus más profundas ensoñaciones, la abrazó con fuerza apretándola contra sí… esta
vez se iba a encargar personalmente de que ni el mismísimo Morfeo se la pudiera
arrebatar.
viernes, 19 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Me gusta
Me gusta el chocolate con leche, la brisa de la
tarde en primavera, viajar en autobús de noche o el ruido del motor de un
avión. Me gusta escapar de la rutina, dormir bajo el calor del edredón o que el
aire fresco de las primeras horas de la mañana entre por la ventana. Me gusta
la primavera y el Madrid y, sobre todo, me gustan las primaveras en que el
Madrid gana, que vienen a ser casi todas y, quizás por eso, me gustan tanto
ambas cosas. Me gustan las gafas de sol y las faldas largas y blancas porque me
encanta como le quedan a ella. Me gusta meter la mano en la arena de la playa o
en los sacos de legumbres como hacía Amelie. Me gusta mucho que me acaricien el
pelo y conseguir sonrojar con un piropo. Me gusta las milanesas con papas
fritas y el sonido de las primeras gotas de vino saliendo de la botella de
cristal. Me gusta tumbarme al sol con una cerveza rodeado de mis amigos, reírme
por tonterías y rememorar una y otra vez las historias de siempre, buscando ese
nuevo tinte que hasta ahora no le habíamos dado. Me gusta el "¿te acuerdas
cuando?" y el "Y parece que fue ayer". Me gustan las manzanas
jugosas y verdes, el arroz con albóndigas y los bares de pueblo. Me gusta
Madrid, Buenos Aires y Murcia, por ese orden. Me gusta el señorío de Xabi
Alonso y la inmortalidad de Raúl González. Pienso que Del Piero, Totti,
Batistuta y Shevchenko jugarán en el Real Madrid en otra vida, pues todavía
sigo explicándome incrédulo como no lo han hecho en esta. Me gusta el contraste
del verde de un prado con el azul del cielo y un Nesquick bien caliente antes
de ir a dormir en invierno. Me gusta que te guste y me encanta que te
encante.
Me gusta la historia y me encanta leer. Me
gustaría tener una casa llena de DVD´s y libros, con un jardín donde colgar mi
hamaca y un estudio donde encerrarme cuando el mundo intente fastidiarme. Me
gusta la música de Springsteen y de Fito, de Marea y Serrat, Bisbal y Bon Jovi.
Me gusta que mi gusto sea tan jodidamente extravagante y me gusta que a nadie
le guste lo que a mí me gusta.
Me gusta Sabina, mucho y como todos sabéis.
Me gusta el azul, el madridismo underground de
Gistau y Jabois. Me gusta el fútbol, el vino, la noche y el agua. Me gusta el
sexo femenino expuesto en sus labios. Me gusta que os guste si os está
gustando.
Me gustan las tardes de fiesta en Elche, los días
de calor en España y la vida en este planeta que nos estamos cargando entre
todos. Me gusta la luna, el cielo despejado que te permite ver las estrellas, la
cima de una montaña, un plato de migas, Steven Spielberg y Tarantino, la voz
doblada de Kevin Costner y los ojos de Jennifer Connely. Me gustan muchas cosas
pero, por encima de todas, me gustas irremediable y condenadamente tú.
martes, 9 de abril de 2013
Peor para el sol
Una de las mejores canciones de uno de los mejores poetas.
"Peor para el sol, que se mete a las siete en la cuna
del mar a roncar mientras un servidor
le levanta la falda a la luna"
lunes, 1 de abril de 2013
Sobre Binibook y mi segunda novela
Quiero hablaros de una plataforma que me
recomendaron hace un tiempo y que, aunque todavía está creciendo, he de decir
que me está convenciendo bastante. Se llama Binbook y es una aplicación para teléfono
móvil donde puedes descargar textos de autores que previamente los hayan subido
a la web. Funciona tanto para Android como para IOS y la verdad es que su
formato es bastante simple y quizás por eso también, esté teniendo tanto éxito.
Sólo tenéis que descargar la aplicación desde el
móvil totalmente gratis. Posteriormente os registráis y ya podéis acceder a
miles de textos entre los que cabe destacar los de un genio de la literatura
universal que os está escribiendo ahora mismo: yo.
Quería comentaros también que mi periplo con mi
primera novela, Las Señales del Agapanto, ha llegado (casi) a su fin. Hace unos
días puse fin a mi relación con la editorial que lo sacó a la venta y de la que
puedo decir, como muchos sabéis, que no estuvo a la altura. Los cien primeros
ejemplares de la primera edición que me prometieron se vendieron en menos de un
mes allá por mayo de 2012 (nunca os podré estar los suficientemente agradecido
por ello) y después de eso poco menos que se desentendieron y, excusa tras
excusa, han ido posponiendo la salida de la segunda hasta que, finalmente,
hemos decidido poner punto y final a nuestra relación contractual. Ahora sigo
buscando la posibilidad de encontrar una editorial que merezca la pena y creo
que en pocas semanas podré adelantaros algo más. Sin embargo, no querría que mi
primer libro quedase relegado al ostracismo absoluto y por ello me he animado a
ir sacarlo gratis en Binibook. Efectivamente, para todos aquellos que no lo
pudieron conseguir en su momento y no quieran pagar los 89 céntimos que vale en
AMAZON, lo podrán conseguir capítulo por capítulo en esa aplicación de la que
os he hablado anteriormente. Tengo que recordar también que los textos subidos
a Binibook se pueden leer directamente en el ordenador, con lo que no tenéis
excusa para descargar (de forma gratuita, repito) lo que subo y ya de paso,
echarle una mano a un joven escritor con mucho tiempo libre y miles de ganas de
dar a luz sus múltiples y descabelladas ideas que se le ocurren.
El primer capítulo de Las Señales del Agapanto lo tenéis gratis AQUÍ
Gracias a todos
viernes, 22 de marzo de 2013
Encendiendo fuego en la lluvia
Como no estoy muy puesto en música, me suele pasar en ocasiones que me entero que existen verdaderas maravillas bastante tiempo después de que salgan a la luz. Eso me da sin embargo, la posiblidad de encontrar alguna versión alternativa que iguala o, incluso a veces, mejora la original.
También las hay más roqueras, más lentas, más armónicas, más dulces y, por supuesto, la original
Feliz fin de semana
jueves, 21 de marzo de 2013
El cartero
De una película, por muy mala que sea, siempre se pueden sacar cosas buenas. En 'El Cartero' de Kevin Costner también
La vida del rey Enrique V, Tercer acto, escena I
William Shakespeare
¡Una vez más en la brecha, queridos amigos; una vez más, o tapiemos la línea de sus murallas con nuestros muertos! En tiempo de paz nada conviene al hombre tanto como la modestia tranquila y la humildad, pero cuando la tempestad de la guerra sopla en nuestros oídos nos es preciso imitar la acción del tigre: poner en tensión nuestros nervios, hacer llamamiento a nuestra sangre, disimular la nobleza con ira y hacer terrible nuestra mirada…
La vida del rey Enrique V, Tercer acto, escena I
William Shakespeare
¡Una vez más en la brecha, queridos amigos; una vez más, o tapiemos la línea de sus murallas con nuestros muertos! En tiempo de paz nada conviene al hombre tanto como la modestia tranquila y la humildad, pero cuando la tempestad de la guerra sopla en nuestros oídos nos es preciso imitar la acción del tigre: poner en tensión nuestros nervios, hacer llamamiento a nuestra sangre, disimular la nobleza con ira y hacer terrible nuestra mirada…
martes, 19 de marzo de 2013
Frases matemáticas
No me preguntéis cómo ni por qué he llegado hoy a esta actualización. La idea era hacer algo mucho más cultureta, una especie de resúmen de los últimos veinte siglos pero al final, como siempre, he recurrido al chiste facil. Sí, así soy yo: más simple que el mecanismo de un chupete.
Vagaba yo por la inmensidad de la red cuando me he encontrado al gran matemático del siglo III sobre el que tenía que girar mi investigación. El genio en cuestión se llamaba Liu Hui y fue el primero en darle un valor al número Pi (3,14...) Pues bien, me he puesto a leer cosas sobre el señor Hui en la Wikipedia y me he encontrado esto
La explicación final es sobrecogedora: (...) No logró determinar el volumen de la esfera, pero escribió: "dejemos el problema a quienquiera pueda follar a 10 tías a la vez".
Dejemos el problema a quienquiera pueda follar a 10 tías a la vez, una frase que pasará a la eternidad y que, aunque dudo que el genio oriental lo dijese en su día, me encantaría que hubiera sido así puesto que, para mí, sobrepasaría el límite de la sabiduría absoluta y se convertiría en un mito eterno, un genio absoluto en todos y cada uno de los aspectos de la vida. Una frase que, si lo pensáis bien, puede valer para cualquier cosa y en cualquier momento:
a) -Señor, los japoneses han atacado Pearl Harbor
- Dejemos el problema a quienquiera pueda follar a 10 tías a la vez
b) - Su hijo no levanta cabeza, ha suspendido seis asignaturas este trimestre
- Dejemos el problema a quienquiera pueda follar a 10 tías a la vez
c) -El mundo se acabará en diez días
- Dejemos el problema a quienquiera pueda follar a 10 tías a la vez
Y así hasta el infinito. El planeta sería un sitio mucho mejor donde pasar la vida
martes, 5 de marzo de 2013
jueves, 28 de febrero de 2013
La noche de Rodrigo
Rodrigo llegaba cansado a casa, había sido un día muy duro. Eran casi las ocho de la tarde y no había parado en todo el día. Se había levantado bien temprano para ir a la escuela, había pasado allí casi todo el la jornada y, no contentos con eso, sus padres lo habían obligado después a ir a música y más tarde a natación. Estaba agotado.
Entró en casa arrastrando la mochila donde llevaba la ropa húmeda de la piscina y se sentó en el sofá. Inmediatamente cayó en la cuenta de que debía sacar el bañador y la toalla fuera para que se secaran o su madre le echaría una buena regañina. ¡Qué duro era tener nueve años! los mayores se aprovechaban de él siempre y no tenía otra opción que obedecer.
Poco después mamá lo llamó para cenar. Una sopa caliente para entrar en calor. Eran las nueve de la noche. A Rodrigo se le cerraban los ojos en la cena, estaba profundamente cansado después de un día de no parar. Sus padres intentaban sonsacarle algo de conversación pero era tarea imposible. A las nueve y media terminaron de cenar y el pequeño decidió que ya era suficiente por hoy. Se lavó los dientes y se puso el pijama. Se dirigió serio al salón y con tono melodramático dijo: "Papá, mamá... hoy ha sido un día muy largo y duro, me voy a dormir para poder descansar" sus padres se empezaron a reír. Él, enfurecido por la falta de respeto que mostraban, dio media vuelta y se marchó a su habitación. "¿Por qué se reirán de mi?" se preguntaba. Inmediatamente cayó en la cuenta de que quizás les había parecido chistoso que alguien tan pequeñito y con un pijama azul de payasos estampados se presentase tan formal a decir lo que había dicho. "Nunca me tomarán en serio" se dijo desesperanzado.
Pero ya todo había acabado, estaba en la cama. Odiaba los primeros cinco minutos allí porque las sábanas estaban heladas, como si todo el calor de la casa no pudiera entrar en aquel lugar. Empezó a echar el vaho caliente de su boca con la esperanza de que se calentasen y, poco a poco, lo fue consiguiendo (aunque no precisamente por lo que él creía). Pasaron los minutos y el pequeño no podía dormir ¿cómo era posible que el sueño tremendo que había tenido minutos antes se hubiese esfumado? le faltaba algo por hacer, estaba seguro pero, ¿el qué?
Pasó casi una hora hasta que por fin, supo qué era. Sentía tanta rabia que se autoimpuso que no, que no iba a hacer esa última cosa antes de dormir, no podía caer tan bajo. Tenía ya nueve años y no iba a consentir que lo tomaran como un niño pequeño todavía. Se dormiría sí o sí y costase lo que costase.
Pasó otra media hora o tres cuartos más y el niño seguía sin dormirse. Agotado y pensando en que más pronto que tarde el despertador sonaría de nuevo para obligarlo a levantarse en otro duro día, decidió que tenía que ceder y completar su ritual, sino jamás se podría dormir.
Con rostro serio y mirada firme se levantó de la cama y se dirigió de nuevo al salón donde sus padres seguían viendo la televisión. Lo vieron aparecer y ambos sonrieron, como buenos padres ya sabía que pasaba.
-¿Qué pasa Rodri? - comentó papá
- Vengo a daros el beso de buenas noches... sino no me puedo dormir.
viernes, 22 de febrero de 2013
La señora de rojo
Feliz fin de semana. Disfrutad de un baile pegado, muy cerca el uno del otro, de aquel o aquella que os quiera lo suficiente como para pasar unos minutos de tranquilidad en la candidez de una bonita canción. Por ejemplo, esta:
Nunca te había visto lucir tan bonita como esta noche,
nunca habías brillado tan fuerte.
Jamás vi a tanta gente morirse por estar a tu lado y,
cuando te giraste hacia mí y me sonreíste, me dejaste sin aliento.
Y surgió esa sensación de amor absoluto y completo.
lunes, 18 de febrero de 2013
Lección de putoamismo
De la película Sin Control, con Jennifer Aniston y Clive Owen
"- Te apuesto 20 dólares a que consigo darte un beso sin
tocarte los labios.
- ¿Besarme? ¿Cómo?
- No te lo digo, es la apuesta.
- Vale, enséñame el dinero.
...............................................................
- Vaya, perdí la apuesta..."
lunes, 11 de febrero de 2013
Desintoxicando
Que este blog es una cura para todos vosotros es algo que ya se sabía y era conocido. Sin embargo, nos hemos propuesto dar un paso más; bueno, la verdad es que yo no he tenido nada que ver, han sido los amigos de Blogger, que no sé que mierda se creerán que es esto, pero me he dado cuenta de que me han metido un anuncio un tanto extraño en la publicidad
Ahí está la prueba: 100% éxito en desintoxicación cocaína. Se ve que Los Momentos al Pedo son droga dura.
Ahí está la prueba: 100% éxito en desintoxicación cocaína. Se ve que Los Momentos al Pedo son droga dura.
miércoles, 6 de febrero de 2013
Lección de la vida frente a un paquete de tabaco
Siempre he dicho que las cosas realmente importantes de la vida se aprenden en los libros, la calle y las películas. Hoy os dejo, a modo de monólogo musica de la película Rock´n Rolla, una lección valiosísima y de bella factura lección sobre los vicios en general
"¿Ves ese paquete de 'fumar mata' que hay sobre el piano? Todo lo que hay que saber de la vida está entre esas 'cuatro paredes'. Verás que a una de tus dos personalidades le seducen los delirios de grandeza: Un paquete dorado de cigarrillos largos con una insignia regia, una atractiva insinuación de glamour y riqueza, una sutil sugerencia de que los cigarrillos son tus leales y reales amigos, y eso Pete... es falso.
Tu otra personalidad intenta que te centres en la otra cara de la moneda. En aburrida negrita y sobre un fondo blanco aparece la afirmación de que esos firmes soldaditos de la muerte en realidad quieren matarte y, esa Pete, es la verdad.
¡Oh! la belleza cautivadora llama a la muerte y yo soy cautivo de su canto de sirena.
¡Oh! la belleza cautivadora llama a la muerte y yo soy cautivo de su canto de sirena.
Lo que al principio es dulce al final es amargo y lo que es amargo al final, al principio es dulce."
martes, 5 de febrero de 2013
jueves, 31 de enero de 2013
La historia de la música en 7 minutos
Hoy os dejo, por obra y cortesía de @SoniaGmez, un vídeo precioso en el que se analiza toda la historia de la música en siete minutos de duración. Imperdible
viernes, 25 de enero de 2013
Los políticos españoles
Hoy cumplo 26 años, ya estoy más cerca de los treina que de los veinte y tanto yo, como miles de jóvenes de mi generación, vemos como la vida se nos va pasando poco a poco sin conseguir una oportunidad de comenzar una vida honrada. Por eso les escribo, aprovechando esta fecha, una especie de carta abierta a todos aquellos señores y señoras que han imposibilitado con su corrupción y malas decisiones que la generación más preparada de la historia de este país puede seguir adelante.
"Les
escribo a ustedes, a esa casta política que juró vivir por y para
nosotros, para el bien de la nación que tienen en sus manos, en sus
sucias y pestilentes manos. Hoy me siento furioso a teclear con rabia el
sentir de millones de compatriotas que ya están más que hartos de unas
comadrejas indecorosas y corrompidas que pueblan los aledaños del
Congreso y del Senado, de las diputaciones regionales o provinciales y
de los ayuntamientos locales. Les escribo a ustedes, señores políticos
de este país, para rendirles mi más profundo y deleznable desprecio por
la gestión que están realizando en mi nación, en mi España querida.
Ustedes,
que juraron ante Dios o la Constitución protegernos y guiarnos hacia
una vida mejor, se han lucrado vilmente con nuestro dinero y nos han
llevado a la peor situación de la historia de este país. Ustedes,
alimañas advenedizas, que se han corrompido y envilecido hasta extremos
inimaginables años vista, tienen la culpa de todo. Ustedes, que
parafraseaban a Lincoln, Mandela, Churchill o Kennedy y ahora blasfeman
sobre lo que significa la política, la solidaridad y el mirar por los
demás mientras se lucran a nuestra costa respaldados por sus secuaces y
por esa gentuza de las altas esferas de los que juraron nos protegerían.
Han sido ustedes, necios y cobardes, los que han mirado para otro lado
cuando se desahuciaba a una familia o cuando los niveles de desempleo
llegaban a cotas antes impensables. Se vendieron, como meretrices de
poca monta, al mejor postor, al que les garantizase su seguridad y su
beneficio aunque fuera a costa del pueblo que les paga. Han deshonrado a
los padres de esta democracia que tanto costó conseguir, ustedes, todos
y cada uno de los políticos imputados en este país, los de un bando y
los de otro. Son la vergüenza de la nación, la más falaz y recalcitrante
plaga de esta España que se hunde cada día un poco más".
Si quieres leer la entrada completa, pincha AQUÍ
martes, 15 de enero de 2013
Subiendo al paraíso
Hoy aprendemos de la tenacidad, el tesón, el esfuerzo y la constancia de un animalito no más grande que la palma de la mano. Ejemplar y precioso
lunes, 14 de enero de 2013
Soñé con un sueño
Ayer vi 'Los Miserables', esa película que la gente me decía que
"estaban todo el rato cantando" y a la que yo contestaba, más desganado
que otra cosa: "ni que fuera un musical...". Me gustó mucho, de
principio a fin. Vi a un Hugh Jackman pletórico, a un Russell Crowe
fantástico, a una Helena Bonham Cartes
estupenda, a una Amanda Seyfried fabulosa y sobre todo, a una Anne
Hattaway que se corona una vez más (y ya pierdo la cuenta de cuántas
van) como una de las grandes de este precioso oficio que es el cine.
Aquí la tenéis
PD: Si el enlace dejara de funcionar porque Youtube lo quita, no dejéis de acudir AQUÍ
jueves, 20 de diciembre de 2012
Voces en Imágenes
miércoles, 12 de diciembre de 2012
12-12-12
La fecha había llegado: doce del doce del doce… era el
momento. Salió de su casa y miró el reloj: las doce y doce minutos, tal y como
había acordado con su docente que sería. Comenzó a recorrer las doce calles
que separaban su hogar, una antigua iglesia docética del barrio donde algunos
comerciantes ya preparaban las uvas que se venderían a docenas pocos días
después… concretamente… doce.
Doce pasos más allá, una doncella doceañista relataba en voz alta El
doce, aquel poema de un tal Aleksander Blok, a doce alumnos del instituto bilingüe Docce. La Europa de los doce había pasado a la historia al igual que
el mito artúrico, aquel que reunía a sus doce caballeros a la mesa con el rey. Y
sin embargo, ya únicamente el Rey de Reyes, el que fuera traicionado por uno
de los doce, podría impedir que su plan se viniera abajo justo al dar las doce…pero
para eso quedaban todavía doce largas horas por delante.
Pasó
el tiempo y la docena de segundos que restaban para el
fin del mundo le pareció apenas una duodécima parte de lo que había
imaginado.
El reloj seguía incansable, como los aficionados de La Doce en día de
partido, avanzaba presto hacia la medianoche y las posteriores doce
campanadas que marcarían el
principio del apocalipsis, estaban a punto de resonar sobre los doce
millones de
personas de la ciudad, la doceava en número de población. Y entonces,
cuando todo parecía perdido, el último resonar trajo consigo la calma,
una calma que ella no entendió hasta que recordó que los Mayas habían
dicho el
21, no el 12. Entendió que no le había dado la vuelta al calendario y lo había leído
al revés. Un error que le tiraba al traste todas las cuentas que había
hecho durante todo aquel tiempo y la ponía, por qué no decirlo, de un
humor de doce pares de cojones.
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