miércoles, 2 de octubre de 2013

Discusiones filosóficas: Patton vs Valdano

Inauguro hoy una nueva sección en el blog que he querido llamarla 'Discusiones filosóficas'. En ella, buscaremos el testimonio de dos célebres personajes históricos sobre temas trascendentales para la especie humana. Para abrir la misma, he escogido un tema que surca el pensamiento de todos los hombres del planeta y del que todavía no se ha llegado a un consenso claro y común... ¿Hacer el amor con o sin calcetines?

George Patton, General del ejército de los EEUU (1885-1945): Sin calcetines. 

La caballerosidad y la regia formación exigen que así sea, el decoro ante todo, señores. El miedo mata a más personas que las guerras y me niego a creer que sea el temor a pasar frío en los pies lo que impida a un señor quitarse los calcetines antes de poseer a su amada. Yo también he notado el gélido aliento de la noche en los dedos de mis pies desnudos pero el valor es aguantar el miedo un minuto más, mirar a los ojos de esa dama que está en tus brazos y saber que el sacrificio está mereciendo la pena. ¡Las guerras pueden ser peleadas con las armas, pero son ganadas por los hombres! ¿Y qué guerra es más loable que la que se tiene bajo las sábanas de la mujer del que uno está enamorado? Hay que soportar cualquier tipo de argucia del destino en ese momento en que sus labios cubren nuestro cuerpo. Y sí, a todos nos ha asustado ese instante en que la noche es más fría de lo normal y sus pinreles, congelados como la nieve de Siberia, rozan los tuyos que ya han logrado calentarse con el cálido edredón, surgiendo un atisbo de fracaso, un momento en que todo parece perdido y la vergüenza fluye en tu rostro con la sangre que parece haber huido de donde debería estar. Pero es una tontería y un error llorar a los hombres que han muerto, yo no mido el éxito de un hombre por lo alto que llega sino por lo alto que rebota cuando toca fondo. Ha de ser ahí, en los momentos de pánico patente, cuando el coraje de todo soldado ha de salir a florecer y reponerse de su caída. Un miembro del ejército americano mira al miedo y, con los pies desnudos, acaricia los de su mujer para hacerlos entrar en calor. Así se mide el coraje de un patriota, en eso nos diferenciamos de esos malditos bolcheviques: en que nosotros nos quitamos los calcetines.
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Jorge Valdano, jugador, entrenador y analista futbolístico (1955-): Con calcetines. 

No conozco mi general, cosa más parecida al fútbol que el amor. Las dos pasiones más grandes que el mundo vive cada día. El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes y el amor importa hasta a quien no le importa nada. El amor a la pelota, a la gambeta, a batir al arquero, a un offside bien marcado o discutir con un bilardista sobre si la pelota no se mancha o hay que embarrarla. Dejarse las medias cuando uno va a hacer el amor es una derrota útil y una locura virtuosa, puesto que la única locura que reconozco es la del exceso de virtudes. Al igual que el Real Madrid mira desde España hacia fuera en sus planes deportivos, el hombre ha de hacerlo desde sus, como lo llaman ustedes, calcetines. Ahí comienza todo, desprenderse de algo tan propio del cuerpo masculino es como claudicar ante el miedo escénico. Saber que nosotros queremos hacer un buen ‘partido’ es primordial. Jugar con nuestra idea de fútbol y de amor sin mirar qué está bien o qué está mal dentro del protocolo amatorio, puesto que en el deporte como en la guerra amatoria sólo está mal la derrota o la victoria sin señorío. Nuestro juego ha de ser de ataque, de manoseo de los esféricos, de amor al terreno de juego y al sudor del adversario. Hemos de embestir y esperar que el rival haga lo mismo, puesto que jugar contra un equipo que se defiende es como hacer el amor con un árbol. Como en el fútbol, la desnudez en el amor nos iguala como si el uniforme de nuestro equipo se tratase, pero no todos los jugadores son iguales, bien lo sabe Dios. En el afecto todo se reduce al silencio de los amantes, no a la vestimenta que luzcan, pero los calcetines dan un toque de clase e importancia como si del brazalete de capitán se tratase. 
El silencio es la antesala de la palabra. Sin decir nada, se pueden decir tantas cosas que, a veces, es mejor callar, y dejar que sea el propio interlocutor el que imagine e interprete lo que se intenta comunicar a través de la magia del silencio. El silencio es amor, el amor es fútbol, el fútbol es igualdad, la igualdad carece de estilo y los calcetines en el coito es lo menos estiloso que existe. Podemos deducir entonces que los calcetines son amor, silencio, igualdad y sobre todo, fútbol… mucho fútbol.

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