jueves, 14 de febrero de 2013

La verdadera historia de San Valentín


Hoy tengo intención de ilustraros un poco, que os hace falta. Se celebra el 14 de febrero la festividad de San Valentín, patrón de los enamorados. Como el noventa por ciento de las celebraciones de la sociedad occidental, la tradición proviene del cristianismo (no nos olvidemos de este detalle que pasa desapercibido para muchos y es ruinmente escondido por otros). Paso a contaros la historia:

San Valentín fue un sacerdote romano del siglo III. Se dice que el emperador Claudio II prohibió el matrimonio a los jóvenes porque pensaba que cualquier hombre debía pasar un tiempo en el ejército antes de establecer su vida sedentaria y casarse. A San Valentín esto no le parecía nada justo y comenzó a celebrar matrimonios en secreto, cosa de la que, como no podía ser de otra forma, se acabó enterando el emperador (hasta aquí la Wikipedia funciona de puta madre). Éste lo llamo a filas y como que le echó un broncón de esos que te cagas, condenándolo a prisión y posteriormente a muerte. Un espabilado que había por ahí llamado Asterio, oyó que Valentín pronunciaba en el juicio estas palabras: “El Señor es la única luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a Él" y se quiso hacerse el listillo. Lo llamó y en tono burlón le dijo que si Dios era en verdad la luz verdadera le devolvería a su hija la vista (era ciega, para los más corticos). Valentín, en un ataque mourinhistico como pocas veces se vio en la antigüedad, devolvió la vista Julia, que así se llamaba la chica. Asterio y toda su familia se convirtieron al cristianismo pero al pobre San Valentín lo martirizaron hasta la muerte.

Quiero decir con esto que a un Santo que tuvo los cojones de desafiar al Imperio Romano, sacarse la chorra (metafóricamente hablando, por supuesto) y ridiculizarlos y encima fue apaleado hasta que le partieron todos los huesos del cuerpo y murió, no le haría mucha gracia ver como vosotros, tontos del pijo, vais regalando ositos de peluche y mierdas similares. 
El amor es mucho más que eso, se demuestra con otros detalles más profundos y sobre todo, muy alejados de El Corte Inglés. Feliz San Valentín a todos aquellos que saben que el mundo gira por amor, no por el consumismo que es, por otra parte, uno de los grandes problemas de que este planeta vaya tan jodidamente mal.

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