viernes, 28 de diciembre de 2012

Carta abierta al 2012


Querido 2012:
Te escribo esta carta para explicarte un par de cosas que llevaba un tiempo intentando decirte cara a cara. Lo hago ahora porque sé que dentro de un par de días habrá mucha gente que, al igual que yo, te escriba para comentarte que tal le ha parecido tu reinado anual, en qué has mejorado frente a tu predecesor y de paso, en qué puede mejorar el que por ley innata de la vida vendrá después de ti... pero a ese ya lo pillaré por banda más adelante.

Sé que estarás dolido y decepcionado porque la mayoría de cosas que te van a decir y reprochar mis compatriotas son malas, muy malas. Te dirán que la crisis en tu año ha tocado límites insospechados, que has llevado casi a la ruina a este país, que los grandes problemas del mundo no se han solucionado sino que todavía se han acrecentado más y que, por si fuera poco, no has cumplido con tu promesa de acabar de una puñetera vez con el mundo tal y como esos vendehumos de los mayas habían dicho que ocurriría. Imagino que estarás deprimido viendo lo que te viene encima y sabes bien que yo tengo motivos más que de sobra para seguir echándote en cara muchas cosas, supongo que como otros millones de personas. 

Pero como tengo un corazón que no me cabe en el pecho y sé que tú también lo has pasado mal, he decido sentarme aquí, frente a la pantalla del ordenador, para darte las gracias por algunas cosas buenas que, rebuscando entre la porquería, me has dado.

Quería agradecerte primeramente la salud, que según dicen es lo más importante. De momento sigo vivo, un año más viejo eso sí, pero bueno, entero al fin y al cabo. He visitado más de lo que querría el hospital por unas cosas u otras pero he de decir que, a pesar de todo, la cosa marcha bastante bien, sobre todo pensando todas las noches interminables que llevo a cuestas.
En el dinero no te voy a decir que lo hayas hecho genial, ni mucho menos. Pero a veces uno ve cosas en esa caja tonta cada vez más rosa y amarillenta que es la televisión que le hacen dar gracias a Dios por todo lo que se tiene. Los embargos, la pobreza extrema, la mendicidad y demás, han invadido este, nuestro querido país y uno, que tiene la inmensa suerte de poder comer sus tres veces al día, no puede quejarse más que lo que cualquier otro, sabiendo eso sí, que es un hombre afortunado.
Todo lo que me jodes en dinero lo compensas en amor... de todas clases. En un año complicado para ese sentimiento en cualquier del planeta tú, querido amigo, me has hecho descubrir la gente que de verdad está en mi vida y siempre estará y me has ayudado a separar toda la morralla como decía aquella célebre cita bíblica.

Has sido un año de mierda en su conjunto, para que nos vamos a engañar. Tú lo sabes, yo lo sé, y la mayoría del mundo tiene constancia de ello. Pero ahora, a tres días vista para que acabes, he de tomar conciencia y decidir si ponerte a caldo un poco más o sin embargo, dejar en mi memoria todas las cosas buenas que me has dejado. Sólo hay dos caminos y de mí y del resto de personas que pueblan la tierra depende elegir con cual quedarnos. Yo he pensado, tras arduas y duras reflexiones, que te voy a recordar por todas las sonrisas que me han robado y por las que yo logré sacar, por los besos en las frías noches de invierno y los sábados inacabables junto a mis amigos y una cerveza. Te recordaré por los abrazos y las caricias, por los ‘te quiero’ y los ‘gracias’ y por haberme tenido respirando un segundo más, porque ese, querido compañero, es el mayor regalo que te pueden dar y tú me lo has seguido proporcionando 365 días.
Muchas gracias y hasta siempre

Antonino de Mora

PD: A los mayas no los perdono, esos sí que ya los tengo entre ceja y ceja

Suscríbete y recibe al instante las actualizaciones